viernes, 24 de octubre de 2014

Economía de Colores


ECONOMÍA DE COLORES

Reflexiones sobre economía del que suscribe  que no es, ni mucho menos, economista.

                               Tengo bastantes sospechas sobre la Economía. Pero no sobre la marcha de la economía nacional o europea, sobre política económica o sobre empresa, no. Tengo mis sospechas sobre la propia Ciencia Económica. Veréis: es sólo un cúmulo de sensaciones, una suerte de discernimiento "místico", velado por la ignorancia en los asuntos técnicos y, precisamente por la osadía que otorga la ignorancia, es por lo que voy a compartir mis "sospechas" con vosotros.
                               
                               Sospecho que la Ciencia Económica, en las sociedades modernas, quiere convertirse en una ciencia del todo.  Y lo están consiguiendo: por ejemplo la economía impone sus modelos a la política, dejando a ésta al servicio de la primera. Todas las decisiones políticas son, o bien económicas, o bien tienen detrás el "visto bueno" de un sesudo análisis económico. Uno de los problemas de esto, es que los economistas ahora, a diferencia de la economía clásica del S.XX,  no trabajan con uno o dos, sino con muchos modelos teóricos  y además incompatibles entre sí. ¿Se trata, entonces, de prever nuestro futuro mediante una elección azarosa? 

                                No menos problemático para la Economía como ciencia, es la presunción de poder prever los actos y deseos de millones de personas, resultando de esto la creación de un modelo teórico de Hombre: el "homo economicus".  La economía, o sea, el conocimiento sobre la administración y asignación de recursos para una determinada actividad, aunque utiliza datos probados en el análisis -estadísticos, históricos- y su tratamiento es puramente matemático, a la hora de elaborar un algoritmo con el que poder hacer una prospectiva fiable, a de dar siempre un "salto al vacío", confiando en lo previsible del comportamiento de "homo economicus" y olvidando a veces que la Economía es una ciencia social. Craso error porque, si complicada e imprevisible es de por sí cada persona, no lo serán menos las empresas, comunidades, países o sociedades que se pretenden analizar.

                                 Me parece que el "homo economicus" es sólo un hombre parcial. Si la economía no se pone al lado de la Sociología, la Psicología, la Filosofía, la Antropología y todas esas Ciencias que pretenden, cada una por su lado, "explicar" al Hombre en su totalidad, será siempre una parte del conocimiento, con la que tomamos peligrosas decisiones, cómo si fueran todo el conocimiento.

                                 No. La Economía no es una ciencia exacta y total. Es una ciencia del hombre y para el hombre. Y está en construcción. Y el olvido de esto, en parte,  explica los garrafales errores de los análisis económicos, las recomendaciones suicidas y los desbarajustes financieros que nos llevaron al último desastre. Tampoco pueden explicar la economía heterodoxa que ha llevado a países emergentes a cotas de crecimiento, riqueza y actividad que harían sonreír a cualquier economista serio hace veinte años. Ni mucho menos, pueden explicar porqué extraordinarios economistas, de impresionante curriculum son capaces de quebrar una empresa en tiempo record, y empresarios sin ninguna formación académica consiguen levantar auténticos imperios desde la nada.

                                  La Economía y los economistas, hoy día,  son imprescindibles en la gestión de cualquier empresa, administración pública, país o club de fútbol. Pero, lo mismo que no se concibe al administrador de un equipo de fútbol tomando la última decisión sobre entrenamientos, fichajes o estrategias, no deberíamos concebir que el análisis económico, y las recomendaciones que de él se desprenden, fuesen la última palabra en las decisiones políticas, sabiendo siempre que una Política que no tenga muy en cuenta la Ciencia Económica, es un suicidio colectivo y social en toda regla. Pero siempre, la Economía debe estar al servicio de las personas y las sociedades, y no al revés.

                                   La Economía es una ciencia nueva. Apenas tiene un siglo, y hace bastante menos que fué considerada una Ciencia en sí misma. Para colmo de males, tras los últimos desastres económicos, los economistas están siendo vapuleados por la opinión pública. Y en esto, tienen un problema añadido: en general, no saben comunicar sus conocimientos.
                                  Os contaré una reunión de trabajo, reciente,  en la oficina de un cliente:  reunidos diferentes profesionales alrededor de una mesa para ultimar los detalles de un proyecto, tomó la palabra el ingeniero y explicó los detalles de las instalaciones, materiales, especificaciones, sin problemas. Me tocó a mí, y expliqué todo lo referente a personal, maquinaria, equipos, plazos y proveedores y no hubo preguntas. Los de asesoría jurídica nos instruyeron sobre licencias, certificados y demás trámites de forma sencilla y comprensible. Cuándo le tocó al administrador, -economista claro- empezó a garabatear cifras en la pizarra y a hablar en un extraño lenguaje mientras los demás nos mirábamos unos a otros con los ojos como platos y  cara de gilipollas...

                                    La Economía ha de hacerse comprender: por los especialistas de otras disciplinas primero, y por la población en general después.  Tiene que dejar de ser una ciencia gris, monolítica y enfrentada a sí misma. Ha de añadir aún más matices a su discurso, más crítica,  más parámetros a sus ecuaciones y más colores a sus paradigmas.  Necesitamos una economía de y para la felicidad. Una Economía para el Hombre. Una Economía nueva y creativa. Necesitamos ¡una Economía de colores!
  
                                                       José A. Peres de la Serna.
                                                  
                         
                                  
                                  
                                  

1 comentario:

  1. total que si nos ponemos de acuerdo en tantas cosas y en algo tan crucial ellos nos marcan las pauta. si el medico me dijera que estoy jodido espero que que no sea por mi salud . mas bien por como nos tratan estos profesionales.

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