lunes, 3 de marzo de 2014

Elecciones Primarias en Cilus: La España que queremos: la España de los "distintos"


El sábado, 1 de marzo de 2014, en la comunidad Madrid, tuve una revelación profética: No os asustéis: ni he estado en un "ashram", ni en unos "ejercicios ignacianos", ni he tomado ningún "hongo mágico". Algún carajillo en todo caso y nada más... No, no e eso. Sólo se trató de reunirse con unos amiguetes, algunos viejos y otros nuevos, para compartir, debatir, escuchar, renunciar, reír, hacer el tonto a ratos. y, en los momentos libres "arreglar el mundo". Yo creo sinceramente que quien no es capaz de compartir, debatir, escuchar, renunciar, reír y "hacer el tonto a ratos" no está cualificado para arreglar nada, porque será incapaz de tener la suficiente humildad como para entender nada...¿Dónde está pues, la revelación profética?

Pues veréis. Existe una vieja y conocida máxima ocultista de dice: "cómo es arriba, es abajo. Cómo es adentro es afuera. Como es es lo infinitamente grande, es lo infinitamente pequeño..." Existen muchas versiones y muchos libros antiguos que recogen esta idea. Y también aplicaciones, bastante inocentes a veces, de estos principios en viejos manuales de cábala, alquimia, magia... Pero esto es cómo las "meigas" que, "creer no creo, pero haberlas, haylas". Pues ayer, ocurrió -así se me antoja- una suerte de "ceremonia vudú", de "ritual de encantamiento", de confección de un grimorio específico para exorcizar a España de sus males, según los viejos manuales de iniciación. Y este ritual se realiza cómo sigue:

Se reúnen hombres y mujeres de toda España, procurando que sean de toda edad, condición, profesión y convicción política y religiosa. Tras la sesión de besos y abrazos, se dispone una larga mesa dónde se sientan todos de forma aleatoria, anárquica y debidamente mezclados: conservadores, monárquicos, republicanos, ateos, creyentes, libertarios, progresistas o ecologistas, todos bien limpios de "pluma" y "adherencias" del ego y la vanidad. Se intercalan unas cervezas, unas frascas de tinto y unos aperitivos. Tras una sesión de chistes y anécdotas, es cuándo se procede a compartir, debatir, escuchar, aprender, renunciar a uno mismo, reír y hacer el tonto, todo en plena libertad. Generamos así un pantáculo específico. Una suerte de reflejo, de representación simbólica y, a la vez real, de la España que queremos: la España de los "distintos", de los "diversos" ¡de los opuestos que se saben Uno!. Tras el almuerzo, se termina la ceremonia con cafés, más besos y abrazos y el compromiso inquebrantable de repetirla tantas veces como sea necesario, hasta conseguir que todos los españoles y europeos, por diversos que seamos, encajemos nuestras diferencias hasta que comprendamos que éstas, son tan acusadas tan sólo porque somos partes distintas de esta realidad, que es tan sólo Una...

Yo sé que a todo esto, mis compañeros más pragmáticos le llaman simplemente Consejo General y Primarias (hay que ahorrar) para las Elecciones Europeas en CILUS. Pero a mí, hoy, se me antoja así.

Y os adelanto que el resultado de esta operación mágica, la "representación" simbólica de la Europa que queremos, se llama Félix de la Fuente: prístino ejemplo de un ego totalmente desinflado por la sabiduría, la experiencia, la entrega y la humildad.


José A. Perez de la Serna 
Secretario de Relaciones Institucionales