viernes, 5 de julio de 2013

Un auténtico pacto europeo

Por Félix de la Fuente.

‘Un auténtico pacto europeo supone muchísimo más de lo que tienen en mente para España los señores Rajoy y Rubalcaba y muchísimo más de lo que los políticos de la UE están dispuestos a ceder. Supone también superar los orgullos nacionales de los países de UE, supone mirar por el interés de las personas y no sólo por el interés de la banca, supone superar la política cortoplacista de los dirigentes europeos, supone mover con celeridad el mastodóntico aparato administrativo de las instituciones de la UE, supone tratar a todos los ciudadanos de la UE como iguales’.

Acaba de aprobarse en el Congreso de los Diputados el famoso pacto europeo entre el PP y el PSOE, al que se han unido a última hora otros partidos regionales y UPyD. Se trata de la posición conjunta que debe llevar el Jefe de Gobierno español al próximo Consejo Europeo que se celebra esta semana en Luxemburgo y en el que se tratarán temas tan importante como el paro juvenil o la reactivación de la economía.

Con este pacto se quiere demostrar ante los demás jefes de gobierno de la Unión Europea (UE) que la posición de España no es sólo la posición del Gobierno, sino también la de la mayoría de los partidos políticos. Por eso, es importante que a este pacto se hayan adherido otros partidos políticos españoles.

No es que debamos lanzar las campanas al vuelo, pero es un rayito de luz dentro de esta lucha encarnecida entre los dos grandes partidos nacionales. “Los intereses de España deben estar por encima de los intereses del partido”, dicen en el PSOE, y me imagino que en el PP piensan lo mismo. Después de cuatro décadas de una democracia de mínimos y de una partitocracia de máximos, es una de las pocas frases razonables que he escuchado de los partidos políticos en todo este tiempo. Pero como me temo que esta frase puede quedar en agua de borrajas, quisiera hacer unas cuantas reflexiones al respecto.

En primer lugar, me hubiera gustado oír que se trata de los intereses de los españoles, no de los intereses de España. Hasta ahora los intereses de España han sido, al menos según los partidos políticos, los intereses de la banca, los intereses de la deuda y los intereses de los propios partidos políticos, mientras que los intereses de los españoles son el paro, las pensiones, la corrupción, la inseguridad, el futuro de los jóvenes… No se trata de una cuestión baladí. Lo que para los políticos son intereses de España no suelen coincidir con los intereses de los españoles.

En segundo lugar, se trata de alcanzar para España, con este pacto, 6.000 millones de euros del montante que la UE tiene provisto para fomentar el paro juvenil durante los próximos años. Es curioso constatar los milagros que puede hacer el euro. Que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo en algo es un verdadero milagro que no se daba desde los pactos de Toledo, y el tufillo del euro lo ha logrado. Pero ¿qué garantías tiene la UE de que esos fondos se van a destinar a crear puestos de trabajo y de que no se van a desviar por el camino? ¿Qué confianza le pueden inspirar a Europa unos partidos políticos que tienen el récord de destrucción de empleo de toda Europa? ¿Se han puesto de acuerdo sobre un plan de creación de puestos de trabajo duraderos? ¿No estaremos ante una nueva edición del Plan E de Zapatero? ¿Qué medidas se han tomado durante los últimos años para fomentar el empleo juvenil?

O, dicho de una forma aún más simple, ¿qué obstáculos se han suprimido para que las empresas puedan crear empleo? ¿Puede fiarse la UE de unos dirigentes políticos y sindicales que han permitido que los políticos cobren por la deslocalización de empresas que se encontraban en España o que los sindicatos sigan cobrando por los expedientes de regularización de empleo?

Si Ortega y Gasset se imaginaba que Europa era la solución para el problema de España, creo que en estos momentos se llevaría una gran decepción. Mientras en España no se dé un cambio radical, de nada servirán los fondos europeos de fomento de trabajo juvenil, ni las condiciones que nos imponga Europa (y que los nacionalistas no se froten las manos, la democracia en Cataluña está todavía, gracias a sus gobernantes, unos cuantos grados por debajo de la democracia en la mayoría de las regiones de España). Europa, por sí sola, no es suficiente para salvar a España.La solución no está tanto en Europa cuanto en España.

¿Cuándo se van a poner de acuerdo todos los partidos políticos para crear empleo? ¿No lo han podido hacer hasta ahora? ¿No podrían haber cortado el 50% de sus propias subvenciones y haber ayudado a las empresas con problemas para que no tuvieran que cerrar? ¿Cómo va a fiarse la UE de nuestros gobernantes, de nuestros partidos políticos y de nuestros sindicatos? El problema es España y la solución tiene que ser también fundamentalmente España. No nos hagamos ilusiones con los 6.000 millones. Mientas no acabemos con la corrupción, con los gastos inútiles y el despilfarro y con el pozo sin fondo que suponen todas las subvenciones, los españoles no saldremos del hoyo en el que estamos metidos.

Pacto europeo sin pacto español, no tiene razón de ser. Es necesario un pacto español de los partidos políticos que abarque a todos los grandes problemas que tenemos actualmente en España. Pero es necesario también un auténtico pacto europeo a nivel de todos los países de la UE, y mucho más un pacto entre todos los países de la zona euro. No es lógico que los ciudadanos de los países del sur tengamos que pagar los errores de nuestros gobernantes políticos, sobre todo, teniendo en cuenta que las instituciones europeas, de las que forman parte todos los países de la UE, no han hecho nada ni han vigilado para que no se produjera esta deriva, que ya viene de años. Tampoco es lógico que el bono alemán y el de otros países ricos de la zona euro se esté beneficiando de la crisis económica de los países del sur. Según las últimas noticias, Alemania se habría ahorrado unos 100.000 millones de euros a costa de los países del sur, al haberse convertido el bono alemán en bono refugio debido a la crisis. La señora Merkel debería explicarles esto también a los alemanes.

Un auténtico pacto europeo supone muchísimo más de lo que tienen en mente para España los señores Rajoy y Rubalcaba y muchísimo más de lo que los políticos de la UE están dispuestos a ceder. Supone también superar los orgullos nacionales de los países de UE, supone mirar por el interés de las personas y no sólo por el interés de la banca, supone superar la política cortoplacista de los dirigentes europeos, supone mover con celeridad el mastodóntico aparato administrativo de las instituciones de la UE, supone tratar a todos los ciudadanos de la UE como iguales. Pero dudo que en la actualidad haya algún político europeo que quiera llegar a un auténtico pacto de la UE. Quizás tengamos que recurrir al antiguo presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, que con sus 88 años parece ser uno de los pocos políticos que tiene ideas claras y jóvenes.

Félix de la Fuente es secretario de Acción Política del partido político Cilus y autor del Dictionnaire juridique de l’Union Européenne